Finalizó el concurso de triples y lanzamientos. Crónica, cuadros finales y entrega de premios.

El jueves era el gran día para muchos de los participantes; esto fue lo que pasó en el cierre de las tres categorías superiores:

  • Los  infantiles-cadetes, completaron su hiperactividad competitiva con dos pruebas más en el día de ayer, cuales fueron tiros libres y lanzamientos en un tiempo determinado. Lástima que Antonio González y Álvaro Mata no pudieron hacerse presentes y ello fue bien aprovechado por Enrique Aguado para remontar dos posiciones y situarse segundo, al ganar una de las pruebas y ser subcampeón en otra. David no tuvo problemas para conservar su liderato, al ser igualmente segundo y primero en cada mini torneo; el tercer puesto quedó para Antonio, el cuarto para Álvaro, mientras que Manuel no pudo evadir el quinto, si bien más tarde tendría opción de desquitarse en las pruebas de la categoría alevín-benjamín. Ésta fue la clasificación final con los cinco participantes llevándose un merecido diploma “olímpico”-
  • Las chicas, celebraron la copa final, que constó de dos pruebas, porque no fueron puntuales y hubo que eliminar una de las tres previstas. Se presentaron siete deportistas y la gran triunfadora fue Teresa Valero que ganó las dos competiciones, llevándose, por ende, con claridad la copa, seguida de Judith García y la sorprendente Raquel Contreras, que con dos terceros puestos, consiguió el mismo lugar en el acumulado… Vean la clasificación final de un campeonato con carácter lúdico, pero que ellas honraron y compitieron con total rigor.
  • Como colofón del jueves, El Open, celebró su apoteosis final, que acabó dando para un estudio psicológico entre profesionales de primer orden. Vamos a Analizar a cada uno de los cuatro contendientes al título para intentar desentrañar los hechos acaecidos que acabaron coronando por tercera vez a Roberto Mena (se queda el diploma en propiedad, el resto de jugadores tendrán que devolverlos):

Julián Rosal (4ª clasificado). La clave de su poco afortunado final, está sin duda en su enfrentamiento de semifinales contra Nacho, que lo presionó al conseguir unos buenos diez puntos. Teóricamente salió tranquilo y concentrado, pero ya desde el primer tiro notamos una novedad: el talonamiento lo hizo más cerca de la línea -como unos diez centímetros- sin peligro de pisar, porque lanza siempre con los pies en paralelo y estáticos, pero curiosamente, este leve acercamiento se tradujo en tiros más cortos y no fue capaz de cambiar esto durante toda la serie, con desastroso resultado. Hay que decir también que  la culpa la tuvo así mismo lo atípico de su inicio… ya que, después de mucho tiempo haciéndolo, no encestó ninguno de sus dos primeros lanzamientos, lo que seguramente le descentró. El cero se mascaba desde la tercera estación y se vio abocado a jugarse el bronce contra Víctor, en un duelo en el que ambos estaban lógicamente tocados en la moral. Esta serie de consolación fue la más larga y emocionante de todas las disputadas y Julián fue creciendo en ella, pues tras sumar solamente tres puntos en los primeros 25 balones y salvarse de la derrota directa por otro tres paupérrimos de Víctor, empezó a recuperar la confianza y en los primeros 15 de desempate ya hizo seis puntos, no obstante su rival consiguió igualar los números y en la serie final se quedó en 4 entregando por un punto el tercer cajón del podio a Víctor. Buena actuación general del de la Osa, aunque deportivamente se lleva dos espinas ponzoñosas, a saber: repetir un cero, rememorando fantasmas que parecían desaparecidos y otra: no llegar a diez en ninguna serie, que era su deseo oculto y que nos consta que le costó perder una apuesta.

Víctor Chaparro (3º). Tras el subidón del 14 del día anterior, se le notaba con confianza y la expectación subió en el pabellón cuando su rival Roberto conseguía diez puntos, metiendo mucha presión y todos nos preguntábamos si sería capaz de repetir una gran marca para clasificarse. La respuesta no tardó en llegar, pues la serie de Víctor estuvo repleta de incidentes, peleándose con las sillas (fue el único que entró por la izquierda en la segunda estación, mientras que en la tercera entró por la izquierda y decidió sobre la marcha cambiarse a la derecha desde el segundo lanzamiento),  se le cayeron algunos balones y además talonó mal, rozando la falta de pie en muchos lanzamientos, de hecho su último tiro, que entró pero ya no le valía para clasificarse, le fue anulado por esta causa. En lo estrictamente técnico, fue perdiendo el estilo poco a poco y realmente nunca tuvo opciones de acercarse  al diez de su feliz rival. El diploma de bronce lo consiguió sin solucionar los problemas susodichos, pues como a los de las peleas del oeste americano, le estorbaban siempre las sillas, da igual la forma en que estuvieran colocadas. Lleva el baloncesto en el cuerpo desde muy pequeño y ese plus le salvó de la derrota, quedando tercero como mal menor.

Nacho Mata (2º) La muy marcada y ya nombrada vertiente psicológica de estas finales la vivió Nacho más que ninguno, ya que le tocó estar una vez en el lado triunfante y otro en el del hundimiento total. Como ya hemos dicho, en semis su rival quedó en blanco y Nacho ya había sumado un diez, lo que daba muestras de su tremenda consistencia,  constatada repasando sus cuatro series (8, 8, 12 y 10). Técnicamente estaba siendo un robot, calcando siempre los gestos, pleno de confianza y sin que varios fallos seguidos le afectaran; eso sí, siempre con la espada de Damocles sobre su cabeza al colocar los pies en el momento del lanzamiento, ya que es de los que los pone asimétricos y da un pequeño avance con el delantero al soltar el balón, con lo que rozaba invariablemente la penalización. Esto no fue factor negativo en semifinales, donde se le vio centradísimo durante toda la tirada… pero llegó la final… y algo se torció al salir de la segunda silla, con cero puntos. Empezó a tirar casi con las uñas, estropeando cada vez más los gestos técnicos y los balones salían bien de bombeo pero indefectiblemente cortos de recorrido y no se cantó ni un ¡uy! Durante los siguientes 8 lanzamientos.   Intentó impulsar más los tiros al entrar en la última silla, pero su mente  y su gesto se habían torcido definitivamente. El sonrojo del cero le tocaba a él y nada menos que en una final. Destacamos aquí el gran comportamiento de los contendientes, sobre todo entre los del club baloncesto Infantes que se animaban mutuamente aun siendo rivales  en el torneo, lo cual revirtió en una gran camaradería y ayudó a mitigar lo amargo de las series malas. El resumen del torneo de Nacho en cualquier caso es claro: Notable

Roberto Mena (campeón) confianza en sí mismo, mentalidad ganadora, la certeza de que podía hacerlo y una buena estrategia le valieron a Roberto para compensar el peor bagaje técnico que tenía al lanzar con casi todos sus oponentes. Lo ha hecho de nuevo, ha “tripitido”, nunca mejor usada esta inexacta expresión estadounidense. La estrategia comentada es clara: lanzar el primer balón, tomar las referencias de distancia con él  y empezar después a tirar a buen ritmo, sin mucha parábola, pero con excepcional puntería y cálculo de la distancia, con un pequeño saltito, pies asimétricos  y, eso sí, con las “uñas” todos, contra todos los cánones establecidos. Importante el control que tiene del ritmo , llegando con segundos de sobra al final en cada silla para tirar con tranquilidad el balón de valor doble, lo que le ha reportado pingües beneficios en este y anteriores concursos: suele meter el 50 por ciento de ellos. En semifinales se marcó un diez, mejorando claramente anteriores series suyas en el torneo y en la final se presentó a lanzar eufórico pues su rival ya le había colocado el título en bandeja…con un punto le valía, pero no cambió su plan y pergeñó un nueve, que  era un guarismo honorable para un título muy merecido. No ha sido el que mejor tirada ha hecho, no ha asustado con sus actuaciones, pero cada ronda ha tirado mejor que la anterior.

No hay más secretos,  creemos que ya los hemos destripado todos. Seguramente hemos contado más de lo que pasó, pero el deporte se presta mucho a las metáforas y a las leyendas, en el individual, más aún.

Un comentario final: desde la organización estamos muy contentos de como ha ido todo, del gran ambiente entre los participantes, de la expectación que ha despertado este torneo.  Nos hubiera gustado contar con más jugadores legendarios, de hecho hemos invitado a muchos de ellos, pero por unas u otras causas no han podido presentarse. Y un apunte más: las series que han hecho los jugadores, pueden parecer no excesivamente generosas en aciertos, pero hay que tener en cuenta muchos factores que impiden números más espectaculares: balones distintos, con pesos diferentes y tacto variado, estaciones de lanzamiento arcaicas, con sillas que apenas podían contener los 5 balones de rigor, cayéndose de hecho a veces alguno; recogepelotas no profesionales; el calvo del «Var» que no dejaba de molestar a los jugadores con su excesiva vigilancia y sin estar callado nunca; el poco entrenamiento previo que podían realizar los lanzadores, y muchas cosas más. Pero, chicos, ¡que bien lo hemos pasado esta semana!